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Vuelos que unen familias

madres aoh

 Por Mauricio López Rueda

 

Teresa Montalvo ya perdió la cuenta de sus viajes a Apartadó y a Chocó, siempre desde el Aeropuerto Olaya Herrera, puerto que dispone de tres aerolíneas para dichos trayectos: Easyfly, Satena y Ada, las cuales aseguran 10 vuelos diarios de ida y 10 de vuelta a ambos destinos.

 

Teresa nació en Apartadó, luego se fue a vivir a la capital de Chocó por motivos de trabajo y el mismo argumento la trajo a la capital antioqueña hace ya varios años. Ella, madre de cinco hijos y quien además es abuela, todavía se asombra con los paisajes de su pueblo natal que disfruta junto a sus familiares y amigos cada que regresa a sus calles de infancia.

 

Para Teresa es un deleite observar por las ventanillas de las aviones o avionetas esos vastos paisajes de fincas bananeras, selvas, ríos y quebradas. Todo un espectro de naturaleza desde la que se desprende la vida a borbotones. Aunque disfruta mucho viajar, a veces son sus hijos o nietos quienes la visitan en Medellín, como sucedió hace poco con Diris del Carmen Jaraba, una de sus hijas, quien se embarcó desde el Aeropuerto El Caraño, de Quibdó, hace 12 días, para visitar a su madre. Cuarenta minutos después llegó al Olaya Herrera, tras mostrarle desde el aire a su hijo Déiner toda la belleza del Darién y las montañas de Antioquia.

 

En nuestras salas de abordaje y espera, escenas como las de Teresa y Diris, madre e hija abrazándose amorosamente antes de emprender un viaje, se repiten una y otra vez, pues no solamente impulsamos el comercio o el turismo, sino que también afianzamos lazos afectivos de infinidad de colombianos que viven en ciudades intermedias o en zonas de difícil acceso.

 

Pronto, Teresa Montalvo volverá al Olaya Herrera para irse volando hasta Carepa, hasta el Aeropuerto Antonio Roldán Betancur, desde donde tomará un taxi hasta su amado y natal Apartadó. Una vez allí, visitará a sus familiares y amigos, y revivirá sus recorridos por el barrio Ortiz o el barrio Obrero, antes de retornar a sus asuntos en la capital de Antioquia. Solamente serán 45 minutos en el aire, para reunirse con la familia y sumar un montón de buenos recuerdos para su fina memoria de abuela.

 

Teresa y Diris, dos madres por cuyas venas corre la misma sangre, y que aunque viven a miles de kilómetros la una de la otra, pueden reencontrarse cuantas veces quieran, gracias a la magia de los vuelos que unen familias.

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