Monumento nacional

Monumento nacional

El día 19 de octubre de 1995, por medio del Decreto 1802, el Aeropuerto Olaya Herrera fue reconocido como Monumento Nacional, en expresa afirmación de su valor histórico y de su relevancia arquitectónica para la memoria de la ciudad y de la nación.

Fue un reconocimiento simultáneo a una institución que ha hecho parte sustancial de nuestro entorno sociocultural —como motor de desarrollo y propuesta urbanística pionera en el país—y a un proyecto que pertenece a la historia personal y profesional de un hijo de la región y promotor de importantes avances en la arquitectura antioqueña. Puesto que al valorar una obra de arquitectura conviene conocer el estilo y las afinidades a determinadas corrientes estilísticaspor parte de sucreador, para reseñar la significación del Olaya Herrera en el patrimonio arquitectónico de la ciudad, debemos remitirnos brevemente a la vida y obra de su diseñador: el arquitecto Elías Zapata Sierra.
Pionero en las Artes Aplicadas

Elías Zapata nació en Medellín el 27 de septiembre de 1927. En 1950, a la edad de veintitrés años, se graduó de arquitecto en la Universidad Pontificia Bolivariana, comenzando desde ese mismo momento a ejecutar importantes proyectos en la ciudad y en el país. Reconocido artista y destacado pintor, Zapata representaba una generación de profesionales que mezclaban distintos intereses creativos a su profesión habitual. La comunidad académica debía responder a las múltiples exigencias de una ciudad en crecimiento, y no siempre disponía de las herramientas metodológicas que la época demandaba. Ello obligaba a autocultivarse en disciplinas afines que posibilitaran solucionar los nuevos retos. Eran especialistas de título, pero su devenir profesional los llevaba a convertirse en hombres de mirada holística.

Elías Zapata no fue la excepción a esta norma. Al contrario, fue uno de sus mejores ejemplos. Sus obras eran mucho más que construcciones funcionales. Con ellas intentaba encontrar una relación armónica entre el dinamismo, la utilidad, la modernización de las estructuras de producción y la habitabilidad, siendo esta última, uno de sus grandes temas de interés. Por ello promueve el conocimiento de las Artes Aplicadas, lo que da origen a la Facultad de Arte y Decorado de la Universidad Pontificia Bolivariana, que posteriormente se convertirá en la Facultad de Diseño. Las Artes Aplicadas consisten en el uso de los recursos y conocimientos urbanísticos y arquitectónicospara conformar un espacio que permita la ejecución de las funciones atribuidas al lugar, pero que igualmente propicie un ambiente afable y agradable, acorde con la naturaleza de sus ocupantes, seres humanos con gustos y afinidades particulares. Ahora esta disciplina se conoce como Diseño de Interiores.

Esta preocupación por una obra arquitectónica integral se fortaleció en el transcurso de su carrera al conocer la propuesta de distintos arquitectos. Uno de ellos fue el renombrado Le Corbusier, quien realizó una visita a Medellín en 1948 como Director del Plan Regulador, esperando afinar detalles respecto a la propuesta urbanística a futuro de la ciudad. Este encuentro reafirmó su cercanía creativa al pensamiento del arquitecto europeo. Lo cautivaban su plasticidad y el uso innovador del hormigón para las construcciones de gran tamaño. Los neoplasticistas de los años diez y veinte, junto con los brasileños Oscar Niemeyer y Lucio Costa, entre otros, gestores de Brasilia, también eran de su agrado. En pocas palabras, era un vanguardista para su época y su ciudad.

Sin embargo, su obra no es un opaco reflejo de las vanguardias arquitectónicas mundiales del momento. Son creaciones propias, cuajadas de temáticas nuevas que la ciudad no conocía hasta entonces. En cada construcción permitía que la naturaleza propia de cada una de ellas inundaran su forma y le dieran sentido. Cada proyecto que abordaba se materializaba en estructuras ricas en motivos alusivosa su funcionalidad, evocando una articulación dinámica y armónica del espacio con la vida. Porque para Elías Zapata la vida no era divergentede la técnica, opinión que se afirmaba en su pintura, que exhibió ante sus coterráneos en la exposición de 1967, poco antes de su fallecimiento.

Evidencia de todo esto son sus distintas realizaciones: edificios, casas privadas, negocios y bodegas. El Hotel Intercontinental de Medellín, El Club Campestre de Bucaramanga y el Aeropuerto Olaya Herrera, especial carta de presentación de sutalento.