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Un académico amante de Medellín
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Con temple de acero

Mauricio López Rueda

 

Cuando Germán Sánchez Bernal tenía apenas cuatro años de edad, en 1932, el Concejo de Medellín le cambió el nombre al Campo de Aviación Las Playas y lo bautizó Aeropuerto Olaya Herrera, en honor al recordado ex presidente colombiano Enrique Olaya Herrera. 

En ese año, además, su natal Yarumal era uno de los municipios más importantes de Antioquia, con 32 industrias y un periódico local muy destacado, ‘La estrella del norte’. Tan importante era el pueblo, que incluso, de 1925 a 1929, el alcalde de Medellín había sido un yarumaleño, Nicolás Vélez Botero. 

“Siempre he tenido una devoción especial por el aeropuerto de Medellín. Lo conocí cuando era una simple casita, cuando se llamaba Las Playas. El doctor Turbay Ayala nos dio estos terrenos en comodato por 99 años. Yo llegué a volar muchas veces desde este aeropuerto, pero ahora no lo hago debido a mi avanzada edad”, cuenta el fundador de Aceros Industriales, quien se enamoraría del tango tres años después, cuando en su casa le contaron de la muerte de Carlos Gardel, precisamente en reciente Olaya.

“Este aeropuerto es de los mejores del país, es un modelo a seguir, pero también tiene mucha historia, mucha anécdota que lo hace especial”, señala el esposo de Victoria Palacios Restrepo, nieta del fundador de Peldar.

Germán Sánchez también fue un político muy importante en la década del cincuenta del siglo pasado. Fue congresista, diputado de Antioquia y concejal de Medellín durante cuatro periodos. Durante su gestión en el Concejo fue vital para impulsar cambios en el Olaya, y para mantener en pie el aeropuerto pese a las voces en contra que había en aquellas épocas. 

Por eso fue homenajeado durante el acto de rendición de cuentas del Establecimiento Público, donde se le entregó un reconocimiento por su eterno servicio al Olaya Herrera. 

“Nunca me han gustado los homenajes, pero soy partidario de homenajear a toda persona que haya prestado buenos servicios”, dice el yarumaleño, quien a pesar de sus cientos de viajes en avión, admite que teme a las alturas, miedo que fue menguando con los años, gracias a sus visitas al Olaya. .

“A mí me aterra la altura, no tengo ese temperamento para tomar las riendas de un avión y volar por el cielo. Soy viajero, pero nunca manejaría una máquina de volar”, afirma el hombre, quien todavía recuerda su primer viaje.

“Mi primer viaje en avión fue en un DC3, una máquina pequeña, con tres motores, que vibraba todo el tiempo y al que lo afectaban mucho las corrientes. Era muy miedoso”, expresa con una mueca de sonrisa. 

Germán Sánchez ha sido un liberal consumado y disciplinado. Trabajo con Bernardo Guerra durante mucho tiempo y fue tesorero del partido. Toda su familia es liberal y, aunque siempre se llevaron bien con los conservadores, no se salvaron de las ofensas de Monseñor Builes.

“Fui tesorero del partido durante diez años, con Guerra, y siempre fui muy ordenado. Mi familia fue perseguida por Monseñor Builes. La violencia conservadora de esos tiempos fue pavorosa. Mariano Ospina Pérez, incluso, se extrañaba de los alcances de las palabras de Builes. No podía creer que se señor dijera que ser comunista era pecado, y que el liberalismo también era pecado”, recuerda.

Germán Sánchez ya disfruta de un merecido retiro, aunque sigue pendiente de sus negocios y de los de sus dos hijos, quienes le han regalado la bendición de tener nietos, con los cuales pasa la mayor parte de su tiempo. Germán Sánchez es otro gran personaje del Olaya Herrera, otro aliado insigne de la industria de la aeronavegación antioqueña.

 

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